Me alucina que a la hora de elegir vacaciones unas personas tengan preferencias sobre otras. Yo trabajo en la administración pública y las vacaciones en mi despacho son siempre rotatorias: julio, al año que viene agosto, al siguiente septiembre, al siguiente julio y así sucesivamente. Te lo puedes cambiar con otra compañera sin problemas pero nadie elige.
Lo que sí que «sufrimos» es la hora maternal. Esa hora somos una o dos personas menos, al final del turno que es cuando más faena hay y muchas veces no les hace ni falta, pero bueno es lo que hay, esa hora también la tienen personas que cuidan de un enfermo en su casa. Que lo de conciliar se nos olvida que algunos no tenemos hijos pero tenemos familia.