No sé si esto que voy a decir suena feo pero lo pienso cada semana y ya necesito soltarlo.
Trabajo en una empresa donde con muy buena intención se intenta facilitar la vida a las madres que hay en el equipo. Somos casi todo mujeres, aclaro, por eso no hablo de padres. Horarios más flexibles, posibilidad de salir antes, tareas menos exigentes o que no impliquen quedarse hasta tarde. Todo eso lo entiendo y me parece bien. Tener un hijo es una locura logística y emocional y si una empresa puede dar facilidades pues genial.
El problema viene cuando eso lo acabamos pagando las demás. Las que no tenemos hijos.
A mí me toca quedarme hasta tarde, cubrir ausencias, asumir marrones de última hora o cuadrar vacaciones alrededor de las de quienes tienen hijos.
Porque mi tiempo también vale. Porque yo también tengo vida, pareja, familia, citas médicas, hobbies, salud mental. Y no entiendo por qué tengo que pagar yo las consecuencias de una estructura que no está bien planteada.
No se trata de hacer una guerra entre madres y no-madres. Se trata de que la conciliación no se sostenga sobre los hombros de las que no tenemos hijos.
Y a veces me da miedo decir esto en voz alta porque parece que te van a tachar de egoísta o de insensible. Pero es que no se trata de no entender, se trata de no desaparecer. De no tener que ser la solución constante a lo que otros no pueden asumir.
Yo ya me he quejado y en mi empresa empieza a haber pequeños cambios.
A las que no tenéis hijos, me gustaría saber si habéis vivido algo parecido, abrazos
