La primera infancia es así y más con lactancia materna. Yo le di biberón porque no tuve subida y eso me permitió más control de las tomas y así poder organizarnos mejor durante el día. Aun así, mi tiempo libre se reducía a ducharme, comer cuando podía y dormir a deshoras, porque durante 4 años no pudimos dormir de noche más de hora y media seguida y el agotamiento era insoportable. Mi peque tuvo trastornos del sueño, que luego supimos que eran sensoriales cuando vino su diagnóstico de TEA. De hecho, recuerdo toda esa época de forma muy inconexa y como unos tiempos bastante oscuros y desesperantes. Hoy, mi niño tiene 7 años y pese a su condición es un chaval muy autónomo. Aquello nos parece muy lejano ya.
Mi experiencia es algo atípica, pero te voy a dar algunos consejillos que creo que te serán utiles.
1.Prioriza el descanso y el bienestar, si hay 5 platos por lavar, como si hay 20, lo primero es estar bien para cuidar a una personita que depende de ti. Duerme cuando puedas o, simplemente, descansa la mente permitiéndote parar.
2.Opta por la lactancia que se adapte a la dinámica familiar. Si tienes que darle algún biberón, hazlo, el vínculo no solo se fortalece dando teta como piensan algunas.
3.Porteo. Una buena mochila o fular y con el bebé a cuestas. Cuando di a luz era autónoma y mi marido estaba desempleado. Yo me incorporé a mi empresa y él se quedó cuidando del peque. Se lo llevaba a todos lados como un canguro e incluso lo usábamos en casa.
4.Lo que no sea necesario, se aplaza. Sé que es genial disponer de tiempo para ti, hacer ejercicio, jugar videojuegos, ir al cine, a cenar, tener vida social… Pero, a veces, no se puede. No quiere decir que te despidas de ello, sino que tendrás que esperar para volver a tener hábito. Ten eso en mente, ve paso a paso y te será más llevadero. Con mi hijo ya mayorcito me da tiempo a casi todo, no desesperes por eso.
5.Pide ayuda si lo necesitas. No tienes que poder con todo, delega, pide que te echen una mano, pide comida a domicilio… A veces, no llegamos a todo y eso está bien, es normal.
6.Independencia. Soy consciente de que este punto es un poco polémico, pero, si podéis conseguir que el nene duerma en su cuarto y tenga su espacio, ganaréis calidad de sueño en cuanto madure las fases y comience a dormir más horas seguidas. Por otro lado, le proporcionas un lugar al que llamar suyo y eso, a la larga, les beneficia mucho.
Lo más importante es darte tiempo y ajustar rutinas, esto no dura para siempre. Con el tiempo, los peques ganan autonomía y nosotros también, recuperando muchas cosas «de adultos». ¡Un abrazo y mucho ánimo!