Que maravilla de historia, como la cuentas.
Tanto por la autora como por alguno de los buenos comentarios, me hace pensar que algo está cambiando para bien.
Y ojalá que a esas personas que no entienden, que se rien, que hacen burlas… nos les toque nunca un hijo que tenga que pasar por esto, porque sino vaya pena de hijo no aceptado en su casa, con todo lo que eso conlleva.