En los 1200 km se le ha ido la mitad del dinero que le pagan. Si ves inaceptable que tu novio no quiera trabajar a cualquier precio, cuatro días mal contados y en unas condiciones dudosas, el problema lo tienes tú, no él.
Romantizamos el trabajo y nos rebajamos a aceptar semiesclavitud porque estar parado es de «flojos y vagos». Las parejas hoy día no son parejas, son socios económicos con derecho a frunjir y cuando uno no aporta dinero, al otro le entra la ansiedad. Así nos va. Déjale, le harás un favor.