Anónima.
Jolín, tienes razón y en el fondo lo sé. Me he puesto a su altura, es un niño pequeño emulando a quien, en realidad, es su modelo. También he pensado a veces que a mí me da por sentada porque siempre estoy y papá va y viene.
Me duele mucho la frase que dices de «eres seguridad para él» porque tienes razón y hoy no lo he sido.
Siento que he volcado y quizás haya roto esa confianza, esa seguridad.
Porque yo no soy una relación cualquiera, soy su madre.
Me he sentido superada, él diciéndome «vete, vete, pero vete de verdad, vete ya».
Joder, me dolía mucho, y he sentido que tenía que darle una lección. Pero ahora lo pienso y si la adulta soy yo debería haberle hecho saber que yo no me voy a ningún lado. Que siempre estaré…
No sé cómo hacerle entender que me he equivocado. Cuando he llegado, él ya estaba dormido, su padre dice que se ha dormido llorando.
Para que os hagáis una idea, le digo a él (al padre) que yo me he equivocado hoy pero es porque me duele que me hable así y que me habla así porque le oye a él decirme «vete tú», cada vez que le digo que no a algo, y me dice que deje de darle por culo. Así que creo que lo de la terapia no va a obrar el milagro.
Y el niño va a seguir normalizando esas cosas y es al padre al que tengo que decirle que si me dice que me vaya, me iré.