En mi caso, cuando lo supe, en la única ecografía a la que no me acompañó, a mí solo me salía soplar, pensando el el lío que son dos bebés. Pero cuando vino a comer y se lo dije, su reacción fue de absoluta emoción y alegría: reía, lloraba, saltaba, me abrazaba, me soltaba y corría por el pasillo… Por desgracia, uno tenía el latido muy débil, y no siguió adelante. Pero estoy segura de que habríamos salido los cuatro adelante