Maru, tus temores son normales.
Te cuento mi experiencia. Me pasó lo mismo cuando adopté a mí segundo gato. Adoraba al primero, lo adopté en un momento de mi vida muy difícil y tuvimos una relación muy especial. Creía que nunca podría querer a otro gatito tanto, y aunque la realidad es que tardé más tiempo en establecer un vínculo con él por esas reticencias, que al final son sólo mentales, hoy en día le quiero exactamente igual.