Siento decirte que la primera culpable eres tú. Metiste al gato en su casa, sabiendo que él no quería, pensando que cambiaría de opinión y ahora te decepciona que no haya cambiado.
Tengo perro, adoro a los animales, pero respeto (aunque no entiendo) que a algunas personas no les gusten. Y tú deberías haberlo respetado.
Dicho esto, yo me iría a casa de mis padres con el gato y me plantearía muy seriamente si quiero estar con una persona a la que no le gustan, porque eso implica que mientras que estés con él, no podrás volver a tener mascota. Yo personalmente no podría.