En primer lugar lo siento. Perder a alguien cercano es duro y todos lo soportamos como podemos. En mi caso mi abuelo llevaba un años con un cáncer muy duro. Estuve todo el tiempo allí, le acompañe y le ayude cuando hizo falta pero el siempre dijo que no quería que la gente le viese sufrir y que si estaba muy mal prefería que nos quedásemos con un buen recuerdo y no con el de él deteriorado. Cuando encamó y su cabeza y cuerpo ya empezó a fallar decidí respetarle y dejar de ir a verle. Creo que el lo agradeció, mi familia tardó años en entenderlo pero finalmente cuando ellos pasaron el duelo pudieron hacerlo. Lo lloré, lo despedí en el entierro y a día de hoy no me arrepiento de mi decisión