Menuda ridiculez
Anda, déjalo ir y búscate un payaso, aunque no tenga el resto de las virtudes del Señor Seriedad. No lo quieres, estás cómoda y protegida con él, pero nada más. Déjalo que encuentre una mujer más madura y menos superficial.
Luego venís a lloriquear por lo que os hacen los macarras… Eso sí, muy risueños.