Tampoco le cuesta a la madre pensar que su hija está ocupada y tiene otras prioridades. Y más aún cuando tiene alternativas para ir a su destino, un coche, un tren, etc. Me parece increíble que alguien piense que la autora solo se mira el ombligo cuando está centrada en sus estudios y tal vez, agobiada por ello. La verdad, demuestras poca empatía.