Pues tienes lo que te mereces, ahora tienes que sopesar si eres capaz de vivir con la mentira y la traición o tendrás la responsabilidad afectiva de hablar con tu pareja y aceptar las consecuencias de tus actos.
Y vamos, lo de siempre, justificando cuernos, «me he equivocado», «es que la monotonía», «no lo suelo hacer», «me han vendido la moto»… Nadie te ha coaccionado para zumbarte a otro y mentir a tu pareja, lo has hecho tú solita porque has querido. Una infidelidad no es un accidente, es una decisión consciente que tomas y de la que deberías responsabilizarte.