Si no lo tienes claro, no seas madre. Y si al final te decides a dar el paso, piensa bien antes si tienes estabilidad económica, estabilidad emocional, un buen marido que sepa comportarse como dios manda y que se haga cargo de sus hijos y ayuda familiar. Si es lo que quieres, a por ello. Pero si tienes dudas, no los tengas. No te estás perdiendo nada y tu vida puede ser perfectamente plena y feliz sin ellos. Si además tienes «sobrinos» (los hijos de tus amigas), ya tienes lo mejor de la maternidad librándote de lo peor.
¿Lidiar con los comentarios impertinentes de la gente? Con educación y respeto les explicas las razones por las cuales no quieres ser madre (puede haber muchas) y les callas la boquita. La próxima vez se pondrán un puntito en la boca, ya verás.
Un abrazo y decide lo que más feliz te haga A TI, sea cual sea la opción que elijas.