Primero de todo, me encanta que busques objetividad y consejo, la decisión de ser madre o no serlo es algo muy delicado y debe ser consciente y meditada. Es algo muy personal, pero trataré de responderte a las preguntas que has planteado para darte datos concretos. También te digo que mi caso es algo particular, mi peque es autista no hablante y su crianza es un poco distinta. Yo me enfrento a desafíos como madre que las otra madres no tienen y viceversa. No son ni mejores ni peores, ni más duros ni menos, simplemente, distintos. Pero bueno, así también te doy otro punto de vista.
¿Cómo cambió vuestra vida cuando fuisteis madres? Dio un vuelco absoluto. La primera infancia, lo que llamo «dinámica bebé», es durísima, la experiencia más agotadora de mi vida. No duermes, comes a deshoras, no tienes tiempo de nada y el poco tiempo que tienes, lo pasas cansada. Después, las cosas empiezan a normalizarse, aunque en mi caso, mi hijo no durmió más de 2 horas seguidas hasta los 4 años. Su TEA le vino con trastornos del sueño, superadísimos, por fortuna. La primera crianza es una fase crucial que nos pone a prueba como familia. Cuando los peques van siendo más autosuficientes, todo se despeja. Disfrutas mucho más de ellos y de ti misma. Mi hijo es algo especial, él necesita asistencia para muchas cosas, pero hemos establecido rutinas y aprende rápido a ser autónomo. Las rutinas son importantísimas para el entorno de los nenes.
¿Hay algo que echáis de menos de la vida anterior? Realmente, sí, ahora debo ser más disciplinada con el tiempo, ya que no es solo mío. Tengo que organizarme mejor que antes. Cuando no tenía a mi nene, me dejaba fluir más, igual me daba por irme a pasear durante horas o por leer absolutamente todo el día, ahora no puedo y, además, hay poco margen para improvisar, necesitamos orden y certidumbre en casa.
¿Os arrepentís de haber dado el paso o ha sido la mejor decisión de vuestras vidas? No, no me arrepiento en absoluto, aunque a veces sí me frustra un poco y sobre todo, me agota mentalmente en algunas ocasiones. Aun así, me siento amada, muy afortunada y bendecida por la vida. Tengo una familia que es mi luz en este mundo de mierda. Mi hijo me está enseñando como el mejor maestro. Soy más sabia, más paciente y tengo mejor control sobre mis emociones. Pero para llegar a eso tuve que pasar ira, frustración, ansiedad, llantos… Además, he descubierto que también soy autista con altas capacidades, ahora soy un poco más amable conmigo misma.
¿Hay cosas que nadie te cuenta hasta que ya estás dentro del lío? Realmente, en mi caso no, yo ya sabía que iba a ser crudo y duro de narices, pero no se sabe del todo su magnitud hasta que lo vives. ¡Y mi maternidad vino con sorpresa! Hoy día recuerdo la primera infancia de mi hijo vagamente (seguramente por la falta de sueño), así que prefiero ceñirme al ahora, donde todos crecemos como familia. No tendré más hijos, mi nene requiere mucha dedicación y ni loca me metería de nuevo en pañales, biberones, noches en vela…
Bueno, si has sido capaz de leerte todo el tocho, te felicito, porque menuda chapa te he dado. Resumiendo, no decidas ser madre por si te pierdes algo. Si tu vida es plena, quizás estás bien así. Maternar es duro, pierdes muchas cosas, pero ganas otras. Mi niño no habla (se comunica con una tablet) pero cuando me mira a los ojos (él siempre tuvo contacto visual) es como si me asomara a algo que no es de este mundo. Veo inocencia, amor, curiosidad, ilusión… Es como ver un universo en cálidos colores marrones (tiene los ojos marrón oscuro, como los míos). ¡Es pura vida!
Espero haberte ayudado un poco y quiero que sepas que, decidas lo que decidas, será lo correcto.