Con las compañeras. La conversación, de haberla, sería todo excusas vagas en plan «estoy pasando un mal momento», «te quiero pero no estoy preparado» y va a intentar hacerte luz de gas y trasladarte parte de la culpa si no toda como dice Zule («la que quería casarse eres tú y me sentía obligado»).
Contacto cero salvo para repartir pufos que tengáis pendientes y adéu.