Hola! Yo era como tú hijo de pequeña, no quería saludar ni dar besos a nadie y ese nadie era nadie. Ni vecinos, tíos, abuelos, etc. Era súper tímida y que la gente dijera algo negativo en voz alta al respecto me ponía peor y hacía que tuviera menos ganas de hacerlo.
A la familia la acababa saludando obligada por mis padres, con el resto de la gente había un comentario de ella es tímida y no quiere saludar y punto.
Se que no era lo normal pero yo no podía llegar abrazando a todos, necesitaba un poco de tiempo y menos atención y ya me salía ser una niña cariñosa.
Con los años fui saludando a la familia con normalidad, por propia voluntad. A los conocidos por la calle me seguía costando incluso de adolescente.
Ahora ya no soy así, doy los nuevos días por la calle a desconocidos, saludo a conocidos, etc. Creo que no hay una fórmula para arreglarlo más allá del tiempo.