Venga ya, ¿tenía casualmente en el bolsillo una tarjeta de la amante con su nombre y su teléfono? jajaja
¿Y tú pensaste que era más lógico pedirle que te dé las llaves (que podría haber hecho copias) que cambiar la cerradura?
Es que no hay por donde coger la historía, para escritora no sirves.