22 y 19 años son suficientes como para que como adultos tomen sus propias decisiones (y más si su propio padre te dice que son así, que es un tema de personalidad), si no quieren tener una relación más cercana o más fluida contigo no es algo imprescindible. Poco a poco se irán acostumbrando a tu presencia y se ganará confianza, pero no lo fuerces, cada uno tiene sus tiempos y si les presionas acabará peor.