Invítala a tomar un café, un trozo de bizcocho o algo, y hablas tranquila y amablemente con ella. Sois vecinas y oyes lo que pasa e intuyes lo mal que se encuentra. Ofrécele tu apoyo y ayuda, quizás le estés salvando la vida, o colaborando en que la cambie a mejor justo cuando más lo necesita.
Que bueno que haya humanos buenos que no miren hacia otra parte cuando un semejante esta en sus peores momentos.