Algo que te hará bien es saber lo siguiente: tu valor no depende de la cantidad de personas que te quieran. Nuestra sociedad nos mal enseña que ser querido, popular o aceptado es una medida de nuestro éxito y felicidad. Pero lo cierto es que la calidad vale más que la cantidad. Es preferible tener una o dos relaciones significativas y auténticas que muchas relaciones superficiales. La profundidad de los lazos es más importante que el número.