He leído todos los comentarios y me sorprende lo poco que se habla del sobrino. Aparte de la cicatriz, ese niño tiene un trauma para toda la vida, que le hará tener pánico a los perros (que cada vez hay más por todas partes), y además tendrá que revivirlo cada vez que alguien (incluidos médicos, posibles parejas…) le pregunte por qué esa cicatriz.
Si la dueña no se deshace del perro (habla de volver a tenerlo en casa tras nacer el bebé), es una declaración de intenciones, porque está claro que el sobrino, con ese perro, no va a querer visitar a su tía jamás. Así que la autora, antes de que la denunciara su hermana, ya había dejado bastante claro cuáles son sus prioridades.
Y a toda la gente que dice que los perros son su familia… Ningún miembro de mi familia ha mordido nunca a un niño y, si lo hace, como ser humano deberá responder ante la ley me guste o no. Pero como es un perro, algunas queréis dejarlo como «accidente» y creéis que basta con «reeducar». O sea, barra libre para agredir sin asumir responsabilidades, siempre que seas un perro.
Por cierto, «accidente» es caerte por las escaleras. Tener un PPP sin educarlo correctamente, sin ponerle el bozal y que muerda a un niño no es un «accidente». Es, siendo generosos, una imprudencia o una irresponsabilidad. Es que yo creo que a la hermana lo que más debe de indignarle es que le digan eso.
¿Cuál será el próximo «accidente»? ¿Y entonces cuál será la excusa?
Lamento mucho tu situación y deseo que recapacites, que priorices a tu familia (humana), incluido tu bebé. Es muy fácil querer tener la razón cuando al que casi matan por tu culpa no era tu hijo.