Adoro a mi perro. Juego con él, me acuesto con él en el sofá para darle mimos, paseamos, y le doy comida rica porque me encanta verlo feliz.
Pero en casa hay normas.
Entre ellas, no se le salta a la gente.
Y por supuesto mientras comemos el perro no se acerca a la mesa. Ni se nos ocurre ponernos a jugar con él, porque jugar con él en ese momento es reafirmar y promover ese comportamiento. Si juegas con él no lo distraes, lo estás premiando.
Creo que el problema no es el perro, sino vosotros, que no sabéis ponerle límites ni educar a vuestro perro.
Y siendo un mastín, si no es con educación, es muy difícil controlarlo.
A mí me encantan los perros pero si voy a casa de alguien y el perro no me deja comer y los dueños en medio de la comida se ponen a jugar con él, yo tampoco volvería.
Replantearos si realmente estáis capacitados para educar a vuestro perro, si no quizás podéis buscar ayuda.