A mí también me pasó. Yo me dejé llevar por la combinación de tener mucho pecho y el presupuesto ajustadillo. Al final acabé con un vestido que estaba bien, pero no era lo que yo deseaba.
No me gustan demasiado mis fotos de boda, pero al final me quedo con lo importante. Lo que fue perfecto, lo que me hace feliz: el novio. Me casé con un hombre maravilloso que me hace feliz cada día y somos padres de un niño único.
Un par de amigas mías se casaron en bodas con vestidos de ensueño, perfectos para ellas y que estaba preciosas. Una de ellas se divorció a los 2 años. La otra vive en la mayor apatía con su marido y decepcionada porque él le dijo que quería hijos y al final le confesó que no y ella está hundida.
Sinceramente, lo importante no es tu boda, es tu matrimonio.