No me gusta dar consejos, pero si queréis, os cuento mis experiencias.
He tenido relaciones con chicas que tenían algún trastorno o enfermedad mental, entre ellas, la depresión. Yo no tengo problema en aceptarlo pues yo sé lo que es pasar por eso y hay que tener empatía.
¿Sabéis cuál es el problema real? Cuando esa persona, que es consciente del problema que tiene, no busca remedio para solucionarlo, y en el peor de los casos, te culpa a ti de toda su basura. Y si a eso le sumas que si decides dejar a esa persona te viene en modo víctima y te acusa de rechazarla por su problema… Ahí hay manipulación pura y dura. Digan lo que digan. Y sí, eso de que te prometen que van a buscar soluciones y luego no lo hacen es un clásico: es más cómodo culparte a ti, o bien, pasar del tema porque dando lástima tú aguantas por «amor».
No te puedes hacer cargo de una persona que, ni por su bien ni por los demás, toma medidas. Cuando yo he tenido depresión, aunque me costase, tomaba mi medicación, iba a terapia, etc, y jamás permití que mi pareja cargase con una responsabilidad que me compete sólo a mí. Y sí tenía algún «brote» o «ataque» ocasional, pedía perdón y buscaba medios para evitar hacer daño. Eso es un acto de amor: me cuido para cuidarte a ti.
Añadiré también que, debido a este tipo de personas que no se cuidan mentalmente, el estigma sobrevive, y los prejuicios ahí están: ni te cuento la cantidad de chicas que me han rechazado porque tengo ansiedad, porque se piensan que no voy a hacer cargo de dicha ansiedad y porque estoy loca. Y no. Puedo tener una vida totalmente normal porque me hago responsable de la misma.
Poreso, si él no se pone las pilas por su salud mental, y tampoco hace el mínimo esfuerzo por ti, lamento decirte que no te quiere, no te respeta, y está cómodo porque sabe que le vas a perdonar siempre.
Volviendo al tema de la infidelidad, mejor ni lo intentes, vas a generar más conflictos de los ya existentes. Comprendo tus ganas y tus deseos, pero las cosas hay que hacerlas bien por respeto a la otra persona, aunque esa persona no te esté tratando bien, puedo actuar en plan «venganza» (lo voy a hacer porque su actitud no sé justifica).
O vais a terapia de pareja o cortáis. No hay de otra.