A ver, a las bordes, la autora no «se cree mejor persona» que nadie. Vio un animalito indefenso en un momento concreto e hizo lo que vio oportuno, ante la indiferencia absoluta de su novio, y lo que le chirrió fue esa frialdad por parte de de él al principio y ese comentario al verla llorar, que sobra por completo y la única intención con la que se puede decir es para encima hacerla sentir mal. No es tan difícil de entender. Aunque el novio tenga razón de manera racional y lógica (no vas a poder salvarlos a todos) tiene la inteligencia emocional de un zapato.
Un tío que merezca la pena hubiera parado el coche a la primera, la hubiera dejado a ella hacer lo que quisiera, y a la vuelta le hubiera dicho «aysss qué tiernita eres, no llores que mira qué bien va a estar el gatito ahora gracias a ti, anda vámonos» y ya está. Es fácil, es gratis, puede seguir pensando de la misma forma y hace sentir bien a su novia.
A la autora: menudo borde, no me extraña que te replantées la relación.