Qué bonito actuar tuviste, secundo tu mensaje. Actuaste desde la empatía y con la cabeza analítica. Tú madre tuvo mucha suerte de tener a su lado una gran hija. Mi madre tenía mucho miedo de quedar sola, de ir a una residencia, y se hizo muy controladora y criticaba todo. Un día llorando le dije que nunca la iba a dejar, que iba a estar con ella hasta el final. Que era una promesa, y realmente desde ese día cambió su carácter, me decía que saliera con mis amigas, que tenía que dormir y descansar, empezó a cuidarme ella a mí también. Fué reconfortante después de todo.