Es que… la eutanasia es difícil de digerir. Aunque sepamos que nos es así, muchas veces, en el fondo, creemos que hay una posibilidad de que ocurra un milagro… ¿no? ¿Quién sabe…? Y por eso es que nos cuesta tanto admitir la eutanasia, porque nos elimina toda la esperanza de raíz, nos arranca la tirita demasiado pronto, demasiado duro…
Tu marido no está siendo racional, sino muy emocional.
Lo siento muchísimo por vosotros, debió ser muy duro.