Es simple de entender. Ella no quiere verte ni que tú veas al niño.
Lo mejor es que dejes de insistir y reprochárselo. No consigues nada haciéndolo. Además ya lo tienes hablado con ella y no sirvió de nada. Algo pasó que hizo que tu hermana cambiase contigo y por lo que se ve en vez de hablarlo ha barrido para debajo de la alfombra.
Seguro que si tú no insistes en vez de ver al niño cada dos meses se transformarían en años. Haz la prueba de no decirle nada más. Estaría por apostar que hasta las celebraciones de Navidad no vuelves a coincidir con ella y con el niño.
Hazte a la idea de que es un familiar lejano que vive en el extranjero. Pasa el duelo. Y cuando tú formes tu propia familia toma las decisiones oportunas.