La separación de bienes, creo, es la forma más bonita de casarse. Te casas con la persona y no con sus cosas. Es algo muchísimo más auténtico.
Por otra parte, no se hace «por si sale mal» (que, también, puede pasar). Es un salvavidas para ambos. Si uno de los dos se mete en apuestas o en un negocio que fracasa y hay un embargo de nómina, podéis vivir con lo del otro. Sin embargo, en gananciales, el embargo sería para ambos.
Entiendo que te haya sentado mal su cambio de opinión. Pero, la separación de bienes es toda ventajas.
Un abrazo.