Estás en un punto donde no estás casada, no tienes hijos y todavía tiene todo arreglo. Siéntate, habla con tu novio y dile: no quiero vivir en una casa que sea de tus padres, y no pongo un duro en una reforma de una casa que no esté a mi nombre. Si lo entiende bien y si no, deja la relación. Esa familia es tóxica, usan los “favores” para controlar a los hijos y a la larga reventarán tu relación.