No se trata de ser más o menos egoísta sino de que te has equivocado de perspectiva: la empresa no era tuya, tú no eras más que una trabajadora, pero tú te creíste la tontería que te metió el anterior dueño de que tú eres parte de la empresa (mentira). Muchos jefes son así, pagar poquito pero luego la empresa «somos una gran familia» (mentira, la familia es la familia del dueño) y nos queremos todos mucho, vamos, que deberían las trabajadoras venir a trabajar gratis y estar agradecidas de la oportunidad de participar en algo tan bonito como es esa empresa.
No.
Tú eres una curranta y lo haces por dinero, la empresa no es nada tuyo y te equivocaste al rechazar un puesto mejor.
Ahora toca que reclames la indemnización que te corresponda y, en tu próximo trabajo, no te equivoques: la empresa no es tuya y tú no vas a heredar la empresa.