Tiene pinta de prostitución encubierta. Muchos jóvenes africanos de zonas turísticas viven del dinero de las mujeres mayores que se acuestan con ellos. Obviamente no es tan violento como pagar directamente a cambio de sexo, sino que le pagan al chico en forma de regalos o ayudas económicas. Sin embargo, la realidad es que esos chavales el único interés que tienen en las señoras blancas es su dinero, porque la mayoría tienen familia a la que mantener con su prostitución.