Hola, tu miedo a «lastimarla» ha fabricado el monstruo que es: caprichosa, vaga e irresponsible. Y sigues con el mismo miedo a decirle nada «por si piensa que no la quieres». Creo que tu hija se está condenando, pero tú tienes una gran responsabilidad. Y por lo que veo no has cambiado el chip, así que puedes seguir que cambie por amor al arte, o que se pegue una ostia que la haga tocar los pies en el suelo. Hazte un favor y replantéate el hablarle claro. Y esto también será educarla.