Tú lo sabes y lo has dicho varias veces: el problema eres tú, cómo la has criado y todo lo que le consientes a sus 26 añazos, a esa persona a la que todavía llamas «mi niña». Y «tu niña» sabe perfectamente que la vas a seguir consintiendo, porque te conoce.
¿Qué tienes que hacer? No se trata de qué tienes que hacer con ella, sino qué tienes que hacer contigo. Tienes que trabajarte, quizás ir a terapia. Encontrar la causa de que dependas, tú y no ella, tanto emocionalmente de la aprobación de tu hija, tanto que eres incapaz de negarle nada. Y cuando te hayas trabajado encontrarás las fuerzas para decirle a tu hija todo esto que nos has contado por aquí, ponerle las cosas claras y darle ultimátums. Ya verás como entonces espabila. Hasta entonces, la que tienes que espabilar eres tú.