Nosotros las tenemos separadas por varias razones:
– Mi pareja no creció con la cultura del ahorro inculcada, él es consciente y le da rabia. Con cuentas separadas, está aprendiendo a ahorrar.
– Tanto en mi familia como amistades, he visto discusiones, comentarios fuera de lugar/indirectas y demás porque, al tener cuenta compartida, alguno de la pareja ha hecho un gasto sin consultar y que, al otro/otra, no le parecía bien. O ha decidido invitar a la comida sin consultarlo. Ni mi pareja ni yo somos así, pero lo hablamos y lo preferimos «por si las moscas».
– Hay gastos míos con los que él no comulga y viceversa, si cada uno se queda una parte en su cuenta, no hay que rendir cuentas de nada.
– Donaciones y afiliaciones. Más que nada por la comodidad a la hora de declarar a Hacienda.
– Independencia económica, simple y básico. También por si sucede algo en la cuenta compartida, siempre tendremos nuestros ahorros para subsanar (ya sabéis, estafas o robos de datos)
– Sorpresas e invitaciones: parece una tontería, pero nos gusta invitarnos y darnos sorpresas, de esta forma lo hacemos voluntario y con nuestro propio dinero (sí, sabemos que queda un poco pasivo-agresivo decir «te he invitado yo», lo hemos solucionado creando nuestro propio código y nos reímos mucho con ello)
Para saber cuánto dinero necesitamos juntos (+ahorro compartido), tengo un control de todos los gastos e ingresos que entran en casa y, sobre eso, anualmente acordamos el porcentaje del sueldo que irá en la cuenta conjunta. También nos compartimos cuánto estamos ahorrando en nuestra cuenta personal y los caprichos que nos damos, no tenemos secretos, solo somos prácticos.
Él también tiene acceso total a ese control, otra cosa es que lo mire 😂😂😂