Lo siento, pero sí: lo estáis haciendo fatal. Un berrinche no se maneja con gritos, encierros ni mucho menos sacando a un niño al balcón. Eso es peligroso y, desde fuera, parece maltrato. Normal que alguien llamara a la policía.
Un niño de 5 años no tiene recursos para autorregularse. Cuando explota necesita presencia, calma y contención, no aislamiento. Lo que hay que hacer es:
Mantener la calma: si gritas más fuerte que él, solo aumentas la tormenta.
Validar su emoción: “entiendo que estés muy enfadado porque querías el bol”.
Poner el límite sin castigo humillante: “la comida ya terminó, mañana volveremos a comer”.
Ofrecer contacto físico si lo acepta (abrazo, sentarse juntos). Si no lo acepta, estar cerca en silencio para que sienta seguridad.
Cuando se calme, hablar de lo ocurrido en voz baja y corta, no sermonear.
Levantarse de la mesa diez veces con cinco años es normal. El trabajo es vuestro: hacer las comidas más breves, sin convertirlo en una guerra, y sostener el límite con firmeza tranquila, no con gritos.
La evaluación psicológica para el niño puede ayudar, pero sinceramente los que más la necesitáis sois vosotros: terapia de crianza, aprender otras herramientas y desaprender lo que os enseñaron a base de “dos hostias”.
No es un niño “anormal”, es un niño intenso y desbordado. Y unos padres que necesitan urgentemente cambiar de estrategia.