El día de mí 16 cumpleaños, todas mis amigas y yo salimos a celebrarlo. Éramos unas adolescentes creyéndonos dueñas del mundo y nos sentíamos mayores. Bebimos, bailamos y terminamos en el discopub de mí pueblo (mi pueblo a penas llega a los 4000 habitantes). Hasta aquí todo normal, la pesadilla comenzó después. Una vez en el discopub, coincidimos con un primo mayor de una amiga, el cual es 10 años mayor que yo,y el asqueroso vio buena oportunidad aprovecharse de mí estado de embriaguez y mi inocencia. Comenzó tocándome el culo de una forma sutil al pasar por mi lado,y yo simplemente me callé e, ilusa de mí, creí que quizá solamente se había equivocado. Se ofreció a llevarnos a todas a casa, incluida su prima y amiga mía,y no me quedó más remedio que aceptar porque era eso,o volverme sola a casa de madrugada (no sé qué hubiera sido peor). Ilusa de mí otra vez que, al vivir yo la más cerca del discopub, pensé que me dejaría la primera, pero no, dejó a todas sanas y salvas y me llevó a un parque, me empezó a manosear y a pedirme un beso y mi borrachera mezclada con el miedo sólo me permitía negarme y decirle que me dejara. Gracias al destino que un muchacho nos vio, y conseguí llegar a casa sana y salva. Me pasé toda la noche llorando, me daba asco a mi misma,y he tenido esa sensación durante años.He tenido que cruzarme con el individuo cotidianamente y le agachaba la cabeza porque me hizo sentir que la culpa fue mía, MÍA. Me avergonzaba de mí, me repudiaba. Ahora tengo 23 años y es cuando he comprendido que el asqueroso fue él, cuando me lo cruzo lo miro con asco, con desafío y por encima del hombro.
Nunca he contado esto, ni a mis padres, hice como que nada había pasado y lo superé sola, en silencio y entre lágrimas.
Perdona por enrollarme, quería empatizar contigo y hacerte ver que las valientes somos nosotras, las guerreras, las luchadoras. Ellos son unos indeseables, desgraciados y no merecen más que el repudio de la sociedad. Si sientes que debes decirle todo y poder enterrar la pesadilla, hazlo. Si no te va a terminar consumiendo por dentro y no vas a vivir en paz. Hazlo por ti, por mi y por todas nosotras. Somos unas valientes.
Te mando mil besos y abrazos.