No se me había ocurrido para nada lo que propones y me ha parecido una solución fantástica. Pensaba que los mayores pondrían el grito en el cielo cuando le dije lo de las extraescolares, y, sin embargo, aceptaron a cambio de que les recoja de marcha.
A mi marido le pedí que nos turnemos y aunque está en contra acepto para que yo descanse. Me falta lo de turnarme con algún otro padre que se dispuesto a hacerlo.