A ver como lo digo… Si no tienes la personalidad suficiente como para enfrentar tu miedo a lo que piensen de ti, por no invitar a gente a la que no quieres en tu boda (porque sí, es tu boda), no culpes a los demás.
A mi lo que me parece muy cínico es hacer una boda de 300 personas que no te importan una mierda, con el fin de que te paguen la entrada de turno y de paso la boda entera y el viaje de novios.
En mi boda éramos los novios, mis hijos, padres, hermanos, cuñados y sobrinos. Y un par de amigos a los que adoramos.
Nuestra boda fue especial precisamente porque estabamos con la gente con la que queríamos estar de verdad y todo lo demás nos dio igual.
Invitamos a lo que pudimos invitar con los medios que tuvimos y nunca tuvimos en mente recuperar lo invertido.
Lo que se te ha olvidado, es lo que significa la palabra «invitación».