No sé si te servirá de consuelo, pero cuando mi madre empezó su tratamiento de inmunoterapia, ese tratamiento no se había hecho jamás en la ciudad donde se lo hicieron. Ni siquiera existía la opción para su enfermedad. Su médica luchó a brazo partido para que se lo pusieran a ella y allí, y pasó de tener una esperanza de vida de 2 meses hecha una braga, a vivir 5 años más con una calidad de vida tal que podía hasta hacer turismo.
Lánzate a la piscina y no tengas miedo.