Hola Ángel, no sé si seguirás leyendo respuestas pero bueno, aquí te dejo la mía. Yo he visto eso que cuentas toda la vida, en mis padres. Somos 2 hermanas y en cientos de ocasiones hemos escuchado a nuestros padres hablar cuando creían qué no les oíamos (de pequeños, de adolescentes, y de grandes. Vivíamos en una casa muy pequeña) Mi padre le decía a mi madre las mismas cosas que dices tú aquí, las mismas, todo. Que desde que nos tuvieron pues… Todo eso que cuentas. Y era verdad, siempre lo ha sido. Mi padres han sido (y siguen siendo) maravillosos padres y mi padre era como la pareja que yo siempre quise tener (y nunca encontré). Detallista, atento, responsable, trabajador, respetuoso, ha puesto a mi madre por delante de cualquier cosa, siempre su prioridad, siempre, para todo. Pero la prioridad de ella fuimos sus hijas, desde que llegamos, y tuvimos su cariño, su atención, sus cuidados y sus regalos, sus te quieros…pero él no. Ella sabe que él siempre estará ahí, y no sabría vivir sin él, le respeta y le cuida, pero no como a una pareja, cómoda un hombre, no. Es más como a no sé, un familiar, una persona que te importa mucho o algo así.
Mi padre se resignó. A mí ésto siempre me ha dado mucha pena porque mi madre siempre ha sido feliz, mi hermana y yo también, y te diría que él también, pero que te den por sentado toda la vida de esa manera… Qué penita. Una vez, de adulta ya, lo hablé con él esto, y me dijo que a ella le hacíamos feliz nosotras, y a él, verla feliz a ella, y que así todo estaba bien. Ya tienen nietos, y así sigue siendo.