Entiendo perfectamente lo que dices, y de hecho mucha gente progresista y de izquierdas comparte esa frustración. Pero creo que hay que poner las cosas en perspectiva: los abusos existen, sí, pero son una minoría y no justifican poner en duda todo el sistema de ayudas.
Los datos suelen mostrar que el fraude en prestaciones sociales representa una parte muy pequeña del presupuesto público, mientras que el fraude fiscal de grandes fortunas y empresas cuesta miles de millones cada año. Sin embargo, esos casos no los vemos en el vecindario ni salen tan visibles en el día a día.
Sabías que el 20% más rico se lleva el triple de ayudas públicas que el 20% más pobre???
Defender un Estado del bienestar no significa aceptar abusos: significa exigir que se gestionen bien las ayudas y que haya controles justos, pero sin caer en el discurso de que “todos viven del cuento”, porque ese argumento lo usan precisamente quienes quieren recortar derechos sociales.