No quiero ni mucho menos que esto sea un canto a la dependencia, pero he vivido una situación que me ha hecho pensar y me he dado cuenta de que me he equivocado. Llevaba con mi pareja ocho años. No tengo nada malo que decir de él, en serio: buena persona, listo, gracioso, con un buen trabajo, fácil de trato, en casa participaba al 50 % con todas las tareas, cariñoso… Y no valoraba nada de esto, pensaba que era lo habitual
Por razones que serían muy largas de explicar, siempre he tenido complejos con mi físico. No había tenido muchas parejas antes que él; bueno, para ser sincera, ninguna En el trabajo conocí a un hombre, dos años mayor, que parecía sentirse atraído por mí y me da cierto pudor reconocerlo, pero yo me sentí halagada. No corté en ningún momento, le daba alas incluso. Ahora me avergüenzo profundamente.
La cosa fue a más y acabamos teniendo un lío. De vez en cuando yo iba a su casa. Con esto estaba en un subidón enorme, de verdad. Este tipo era bastante atractivo, un fucker, muy seguro, y yo me sentía como la elegida. Y lo que vais a leer ahora me avergüenza escribirlo: empecé a comparar a mi novio con el otro y lo veía poca cosa, incluso un poco pringado, como muy beta. De verdad, qué vergüenza, qué tonta
También quiero resaltar que el rollo que tenía nunca nunca me dijo que dejara a mi novio, pero yo me sentía superempoderada y cada vez veía a mi novio como inferior sintiendo que merecía algo mejor. Así que rompí con él (se quedó muy mal) y me fui a vivir con una amiga a compartir piso.
El rollo con el del trabajo duró unos meses más hasta que empecé a ver su lado malo: narcisismo, vagancia, mentirijillas… en fin. Culpa mía por haberme dejado embaucar con 43 años. Él me dejó, por cierto. Tampoco me preocupé mucho; pensaba que iba a encontrar a alguien. Y madre mía lo que encontré…
De esto hace dos años.En Tinder desastre, pero desastre, quede con dos, uno me hizo ghosting tras la primera cita, y otro nada mas empezar a cenar me dijo que queria resaltar que no queria nada serio. Se me dispararon todas las inseguridades. Fue brutal. Y con casi ninguno hacia macth. De verdad que fue un poco trauma esto, me habian comentado que en Tinder todas las mujeres reciben mucha atencion, y una polla.
Me dijeron que me apuntara a un curso para conocer gente. Estuve en uno de yoga cinco meses. No quería que fuera a su casa; aunque vivía solo. Nunca conocí a sus amigos ni a nadie de su familia, era todo un poco raro. Nunca supe por qué. Y luego era muy maniatico con la comida, de verdad, rozando lo patologico, solo comida vegetariana y sana.
Cada vez que salíamos, teníamos que pagar todo exactamente al 50 %. Entre semana casi no me hablaba. Un desastre. Un día llegué a la estación y estaba diluviando. Le pedí por favor si podía venir a buscarme y me dijo que me pillara un Uber, que no iba a salir con lo que estaba cayendo. Y mil detalles como este. A veces pensaba que no le gustaba… y mi autoestima cada vez peor.
También me dejó.
De esto hace seis meses. No dejo de pensar en mi novio, en lo maravilloso que era conmigo, siempre a mi lado. Es que no tengo ninguna queja de él. Es verdad que la relación era un poco monótona, pero, joder, después de ocho años… Por ejemplo, cuando estaba enferma siempre estaba atento a que estuviera bien; al ir de viaje lo preparaba todo él, yo no me preocupaba por nada más; me ayudaba incluso en cosas del trabajo (soy negada para la informática); en casa casi siempre de buen humor, me abrazaba al llegar, buscaba series que me gustaran, y siempre olía superbien. Y le encantaba cocinar. Y yo estaba convencida de que esto era lo normal.
He intentado retomar el contacto con él y estuvo agradable, aunque un pelin distante, aunque yo notaba que se esforzaba por parecer amable, pero cuando se dio cuenta de lo que pretendía, me dijo muy asertivamente que no quería que siguiéramos en contacto. Me ha sorprendido esto, que se haya mantenido firme.
Ahora estoy asumiendo mis decisiones, mi inmadurez, mi deslealtad con una persona que siempre se portó bien conmigo. Me siento muy sola, le echo de menos y lo peor es que estoy convencida de que no voy a encontrar a nadie que me quiera así.
