Pues a mí sí me pareces un poco amargada. Se puede pensar que si no tienes hijos biológicos no es el fin del mundo, y a la vez empatizar con el sufrimiento de aquellos que tienen el deseo y no lo consiguen… precisamente las personas que se meten en tratamientos son quienes más lo han meditado, y creo que cada uno se gasta su dinero en lo que quiere.