Antes de que me crucifiquéis os pido que leáis hasta el final. No es que desee que la gente sufra, ni que me alegre de que alguien no pueda tener hijos. Pero sinceramente no me da pena.
Llevo años escuchando historias de parejas destrozadas porque no consiguen quedarse embarazadas. Tratamientos carísimos, viajes al extranjero, hormonas, sufrimiento físico y mental… y todo por traer otro ser humano más a un planeta que ya está hasta los topes.
Y lo siento pero no lo entiendo.
Entiendo el deseo. La ilusión de criar, de tener una familia, de ver a alguien que se parece a ti. Pero cuando ese deseo se convierte en una obsesión que te arruina la vida y te cuesta miles de euros que podrían usarse en adoptar, en ayudar a otros niños o simplemente en vivir mejor… me parece una locura.
Porque el planeta se está yendo al carajo. No hay recursos, no hay agua, no hay vivienda, no hay estabilidad laboral y sin embargo seguimos emperrados en reproducirnos como si eso fuese un derecho divino.
Y sí lo siento pero traer más niños a un mundo así me parece cuanto menos, egoísta.
Me parece que el ser humano tiene un problema serio con el yo, yo, yo. Que no se trata de querer cuidar se trata de querer perpetuarte. De dejar tu huella. Y sinceramente ya hay demasiadas huellas.
Repito no hablo desde el odio ni desde el desprecio. Hablo desde la preocupación, desde el cansancio de ver cómo seguimos sin aprender nada.
Me da mucha más pena una persona que se muere sola o un niño que crece sin familia, que alguien que no consigue embarazarse.
Y no soy una amargada ni tengo trauma. Simplemente tengo ojos, y veo que el planeta está colapsado.
Y me parece que seguir tratando la maternidad como un derecho universal es una falta de responsabilidad tremenda. Tener hijos debería ser una opción muy meditada, no un capricho ni una necesidad existencial.
