Yo estoy contigo. Estás previniendo posibles futuros abusos. Me da igual que sea la abuela que la vecina o que, incluso, yo misma, no es no, es su cuerpo y su decisión. Se puede ser muy educado diciendo «Buenos días» «Hola, qué tal?» O de mil maneras, el contacto físico no deseado es innecesario y para muchas personas, en las que me incluyo, hasta desgradable.