Hola, te he leído con mucha atención, porque he estado donde estas tú y se lo que duele.
Creo que el problema de fondo no es tanto lo que él hizo o dejó de hacer, sino que en ese momento la confianza se rompió. Y eso, en una relación, es durísimo. Se puede reconstruir, pero no es fácil: hace falta hablar mucho, con calma, y que tú tengas un espacio seguro para poder expresar cada vez que te vuelva la inseguridad, sin miedo a que te diga que exageras o que estás loca, o que ya estamos otra vez, o que le duele que aún no confíes.
También hace falta que él te escuche todas las veces que haga falta, con paciencia y coherencia, y que sus actos vayan sosteniendo esas palabras. No se trata de castigarle eternamente, sino de que ambos podais sentiros en un terreno limpio otra vez.
Te lo digo porque viví algo muy parecido, también me encontré en una relación donde quería mirar el móvil, donde siempre había una intranquilidad de fondo. Era agotador. Esa relación terminó, y en la siguiente, por contraste, descubrí lo que es no necesitar controlar nada. La diferencia es abismal.
No es bueno para nadie vivir en una relación donde no se confía. Si sientes que esa confianza puede recuperarse con tiempo, con ayuda y comunicación, genial. Pero si no… a veces lo más sano es reconocerlo y buscar la tranquilidad en otro lugar.
También puede ayudarte hablarlo en terapia, individual o de pareja. No para juzgar a nadie, sino para entender qué te está pasando y cómo gestionar ese miedo, que es muy humano. Para tener un espacio los dos sobre comunicaros sin dañar.
Sea cual sea el camino, lo importante es que te sientas en paz. Te mereces eso.