Yo era como Carlitos. Fui una niña muy difícil de controlar. Pero no fui así por ser malcriada, sino por todo lo contrario (por desgracia): me enseñaban usando violencia física, sin usar pedagogía alguna, y yo me rebelaba contra ese maltrato y negligencia. Es más, ¿sabes qué? Me daba igual que cada vez me pegarán más y más fuerte, que las palizas llegaran a ser diarias. Yo tenía la certeza absoluta de que JAMÁS les iba a dar el gusto de ser «buena chica» y que pensaran que su forma de educar había dado buen resultado. Así que, si yo tenía algún problema, el maltrato y dejadez que sufrí no hicieron sino empeorarlo todavía más. A día de hoy sigo sufriendo las consecuencias de aquello.
Lo que tenían que haber hecho mis padres, en cuanto vieron que tenía un problema de comportamiento, era llevarme a un psicólogo, y de ser necesario, a un psiquiatra. No usar la mano dura ni creer que yo era, sencillamente, mala y me merecía dolor.
Carlos es solo un niño. No te anticipes y creas que es malo sin más, como creyeron conmigo. Necesita ayuda psicológica urgente. Si no, le vais a destrozar la vida. Te lo digo completamente en serio.