Va, venga, me voy a meter.
El tarot no es necesariamente una estafa.
El tarot es un juego asociativo en el que cada carta tiene múltiples significados posibles según la propia carta y el lugar que ocupe en la tirada. Y dichos significados suelen ser lo bastante variados como para que alguno cuadre más o menos con cualquier persona en más o menos cualquier situación.
Evidentemente no sirve para adivinar el futuro, ni el próximo número premiado de la lotería, ni que tu padre o madre tuvieron seis amantes o tú un cáncer o cuál será la reacción de este tipo al que no conozco de nada si le digo que soy tarotista. Todo eso queda más allá de las capacidades del tarot, y quien diga lo contrario miente o al menos se equivoca.
Pero el tarot sí puede ser útil para analizar situaciones concretas de todo tipo desde perspectivas nuevas y diferentes que a lo mejor ni al sujeto en cuestión ni al o la tarotista se les habrían ocurrido sin la ayuda de las cartas, y dichos análisis pueden de hecho revelar aspectos ciertos de la persona, de su biografía o de su situación que, por la razón que sea, hasta entonces habían pasado desapercibidos.
En resumen, pues, el tarot no es más que una herramienta de análisis que, como todas, requiere de los implicados que usen su propia inteligencia, razón, intuición o sentido común para hacerla funcionar correctamente y de manera provechosa. Pero funcionar puede funcionar (si se asumen su mecánica y sus limitaciones), y por eso lleva siglos utilizándose.
Dicho lo cual, a la autora del post le digo que, a mí particularmente, las tarotistas y brujas en general me suelen dar como cierto morbo. Luego, cuando se ha dado la situación, la cosa nunca ha llegado muy lejos porque todas las pitonisas que he conocido, al final, eran más magufas que verdaderas magas, y eso ya no me mola. Pero a mí, de entrada, estos temas me interesan, y consecuentemente cualquiera que me diga que es una profesional del asunto, repito que de entrada, me va a interesar. Y supongo que no seré el único.
P.D: La magia en general no es más que el arte de conseguir resultados extraordinarios empleando medios ordinarios, y particularmente el lenguaje, que es tan ordinario (y tan mágico por sí mismo) que hasta los niños pequeños y las personas con discapacidades intelectuales graves son capaces de utilizar su lengua natal correctamente, ojo, por razones que la ciencia no acaba de ser capaz de explicar del todo. Por ejemplo, no se sabe por qué los niños son capaces de utilizar palabras o conjugar tiempos verbales que nadie les ha enseñado y que no han escuchado en su vida, pero el caso es que todos lo hacen.
Entonces, y volviendo a la magia, si yo con este mensaje conformado por simples palabras que cualquier hispanohablante es capaz de entender he conseguido que alguien inicialmente muy escéptico con respecto al tarot lo vea ahora con una curiosidad y una tolerancia nuevas, eso sería sin duda un logro extraordinario por mi parte, casi como hacer que un ateo crea en Dios o lo contrario.
Y por tanto este hechizo habría funcionado, al menos, con esa persona.
:)